lunes, 3 de febrero de 2014

Las Colonias industriales de Cataluña

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   Colonias industriales   
             fenómeno histórico y social



                             



                                 Las                      
         Colonias industriales de Cataluña 
                                                                   

                                                                 
                                                                 HISTORIA                  
                                                  
                                                  Giv Godoy                                                                            




Índice

Introducción…………………………………………………… 2

¿Que son las colonias industriales?.............................................3

¿Cómo se organizaba una colonia industrial?……………….4

Origen y creación de las colonias………………........................5

Las condiciones laborales, el trabajo infantil y
la vida en las colonias………….....................................................7

Los habitantes de las colonias………………………………....11

La conflictividad laboral…………………………………….....12

Un modelo urbanístico singular.……………………………....13

Crisis económica de  1973, el cierre de las colonias………......15

Museos y colonias textiles que se pueden visitar………….....16








Introducción

Desde su implantación a mediados del siglo XIX, las colonias industriales de Cataluña, supusieron una revolución industrial y social; situadas en zonas rurales, fueron concebidas como fábricas-ciudad

En la se­gunda mitad del siglo XIX se levantaron 72 colonias indus­triales en torno a los grandes ríos de Cataluña, en especial el Ter y el Llobregat y de sus respectivos afluentes -Calders, Anoia, Fresser y Brugent. Constituyen el elemento más característico de su indus­trialización.
Las colonias industriales se de­sarrollaron en muchas zonas de Eu­ropa occidental desde media­dos del siglo XIX. Pero en Cata­luña destacan por su elevado número. Lo que buscaban estas ubicaciones junto a un río era aprovechar la energía hidráuli­ca necesaria para mover los tela­res en unos terrenos baratos.
En el año 1858, los hermanos Rosal, nacidos en Mataró pero descendientes de empresarios textiles de Berga, compraron unos terrenos al lado del Llobregat para construir una fábrica, cuya maquinaria seria impulsada por la fuerza del agua y que se convertiría en la primera colonia textil de Cataluña.
           



 ¿Que son las colonias industriales?



 Una colonia industrial es la suma de la fábrica y las viviendas de todos aquellos que trabajaban en ellas, desde el director hasta el último aprendiz. En ella se podía encontrar la iglesia, el economato, las escuelas, lavaderos, enfermeras, locales sociales, teatros, oficinas bancarias, etc. Por ultimo encontráramos la residencia de los propietarios, que acudían en los periodos vacacionales, residiendo alguno de ellos en la misma para mejor control de la producción.             







Las colonias se centraban en la necesidad de agua abundante y terrenos para aprovechar la energía hidráulica necesaria para poner en marcha toda la maquinaria de la fábrica. Por esta razón acostumbraban a encontrarse lejos de las grandes ciudades, allá donde los ríos permitían tal abastecimiento hidráulico y se disponía de terrenos suficientes para la construcción de todos los servicios y viviendas. Era mucho más económico construir un pueblo para los obreros y sus familias lejos de las capitales, que construir la fabrica en la ciudad. De esta manera también se conseguía el control casi total de los obreros. Incluso se les pagaba con vales que únicamente podían canjear por ropa, comida, herramientas, zapatos, medicamentos, etc., en el mismo economato de la colonia, que, evidentemente, era propiedad de los amos de la fábrica.



 
    


¿Como se organizaba una colonia industrial?

Las colonias eran por lo general de tamaño respetable, algunas podían superar los 3.000 habitantes. Su arquitectura, elegante y heredera del modernismo de la época con  chimenea incluida, fue en su día totalmente rompedora, más aún si se tiene en cuenta el entorno rural.
Aunque diferentes, las colo­nias compartían un mismo es­quema urbanístico: un espacio productivo, donde están las fá­bricas y las infraestructuras ne­cesarias para mover los telares; y otro doméstico, (que forman el núcleo y la esencia de la colonia obrera) donde los tra­bajadores viven y cuentan con todos los servicios, como escue­la, café, teatro, economato, dis­pensario médico, etc. Y en el punto más alto, la torre del amo, donde el propietario residía durante sus visitas se­manales o en verano.
La fórmula proporcionaba una excelente rentabilidad al dueño, ya que el absentismo era casi nulo y los gastos coti­dianos de los trabajadores, en la cantina, la barbería, el estan­co o el alquiler del piso rever­tían en la propiedad. Y si sobra­ba algo del sueldo se ingresaba en la sucursal bancaria de la co­lonia, por lo que se formaba un perfecto círculo autárquico. Por su parte, los colonos obte­nían un sueldo a fin de mes y acceso a una vivienda  (en 1900 el alquiler de una vivienda en las colonias os­cilaba entre 4 y 8 pesetas men­suales y el sueldo entre 15 y 30 semanales).
 Si comparamos las colonias catalanas con las grandes colonias construidas en Europa, desde las míticas New Lanark en Escocia hasta los grandes ejemplos de Italia, Gran Bretaña, Suecia, Francia, Polonia o Estados Unidos, todas las catalanas se muestran simples, austeras, pequeñas e incluso recientes. Pero constituyen una parte de nuestro patrimonio histórico, arquitectónico y urbanístico y destacan por su diversidad y gran concentración geográfica.







Origen y creación de las colonias

Masivo y espectacular, la creación de las colonias industriales es un fenómeno tardío en Cataluña. En otros países vecinos, Francia, Suiza, Bélgica y  Gran Bretaña, cuentan ya con más de medio siglo de antigüedad cuando Cataluña se introduce en el movimiento de las colonias industriales. Únicamente Italia presenta una cronología comparable.

Surgen en Cataluña a mediados del siglo XIX en torno a la industria textil, dando identidad al proceso de industrialización catalán. Estas colonias han atraído la atención de los estudiosos y nos muestran su evolución, desde sus inicios, su desarrollo y su decadencia. Son un fenómeno singular de las comarcas del Bagès, Berguedà, Osona, Ripollès y Baix Llobregat.

A partir de 1850, la formación de series de fábricas cercanas a fuentes de agua y posteriormente de colonias industriales ha contribuido a transformar profundamente el paisaje de la Cataluña interior. Desde 1860 se instalan alrededor de las fábricas grupos desorganizados; se los aloja a partir de 1870, pero las construcciones específicas no son muy anteriores a 1875. Esta población industrial tenía que ser alojada; así pues, hay que relacionar la construcción de las colonias con las modalidades de la emigración del siglo XIX

La discusión sobre su aparición parte de dos modelos: el aprovechamiento del agua y las ventajas derivadas de la paz social. Se trata de un hecho complejo donde entran en juego otros aspectos como las exenciones fiscales, los incentivos a favor de la ocupación de los territorios despoblados, los costos reducidos del terreno o la tradición artesanal textil.

La ley de Colonias Agrícolas de 21 de noviembre de 1855 fue el catalizador de las industrias textiles para emprender la creación de colonias industriales. La colonización de cuencas fluviales se explica por el desplazamiento de los fabricantes del litoral hacia el interior. El fabricante del interior proveniente del artesanato local, reorganiza su negocio y construye una fábrica que con el tiempo se convierte en
colonia.
           

Un primer período va de 1858  a 1880 y las colonias están formadas por las fábricas y los edificios más indispensables. En el segundo período surgido a partir de 1880 las colonias se configuran como verdaderos pueblos industriales con equipamientos y servicios como café, casino, escuela, tiendas, iglesia, torre del jefe y viviendas obreras.

A mediados del siglo XIX se inicia la segunda fase de la introducción de la máquina de vapor que era la fuente de energía más utilizada en las fábricas de los núcleos urbanos. Estas colonias se crean por la falta de carbón, para aprovechar el agua como fuente energética.

El origen de las colonias como modelo de asentamiento industrial lo encontramos en Inglaterra a mediados del siglo XVIII, teniendo también lugar en Suecia y Finlandia. Las fábricas-ciudad se equipan con dotaciones sociales de toda clase: religiosas, docentes y deportivas. En Cataluña las colonias industriales también son más que un fenómeno económico. En estos nuevos núcleos de población se desarrolla una intensa vida social, cultural y religiosa impulsada por sus propietarios.

                        


Según algunos historiado­res, las colonias surgieron con la intención de evitar los con­flictos laborales de las ciuda­des. Sin embargo, no siempre fueron espacios libres de tensio­nes y huelgas. Sobretodo a finales del siglo XIX, cuando las du­ras jornadas de más de 12 horas, los bajos sueldos y los accidentes laborales llevaron a pa­rar la producción durante meses.
                                                                                                                  








Las condiciones laborales, el trabajo infantil y la vida en las colonias

¿Cuál era la distancia máxima que se podía recorrer todos los días a pie? Vilà Valentí afirma que una hora era el tiempo máximo. Josefina Trullás (nacida hacia 1890) de Monistrol de Calders confirma  esta idea: Cuando tenía 11 años se levantaba a las cuatro de la mañana para ir a trabajar a la colonia, donde empezaban a las cinco, terminaban a las siete y media del atardecer y recibía el jornal de 3 ptas. a la semana. De las 14 horas y media contadas se podían rebajar una para almorzar y un cuarto para merendar y media para desayunar. Volvía al atardecer, por la carretera con un grupo de compañeras, rezando el rosario.                       





Las condiciones laborales eran duras en todas las fábricas. Tanto en 1903 como en 1911, las jornadas de trabajo eran de 66 horas semanales para el turno diurno; de lunes a viernes, se trabajaba desde las cinco de la mañana a las siete de la tarde con tres paradas, dos de media hora para desayuno y merienda, y una de una hora y media para el almuerzo. La jornada laboral del sábado finalizaba a las tres y media de la tarde y se suprimía el descanso de la merienda. El turno nocturno realizaba cuarenta y ocho horas

semanales, desde las siete de la tarde hasta las cinco de la madrugada, con un descanso de una hora; los sábados trabajaba tres horas por la tarde, desde las cuatro a las siete. Cuando se tenían que hacer horas extraordinarias, se aprovechaban algunos de los descansos para trabajar. En 1920, la jornada era de 54 horas a la semana. Con la aparición de las fábricas textiles, la principal ocupación de las familias fue la industria, dejando atrás la agricultura.


semanales, desde las siete de la tarde hasta las cinco de la madrugada, con un descanso de una hora; los sábados trabajaba tres horas por la tarde, desde las cuatro a las siete. Cuando se tenían que hacer horas extraordinarias, se aprovechaban algunos de los descansos para trabajar. En 1920, la jornada era de 54 horas a la semana. Con la aparición de las fábricas textiles, la principal ocupación de las familias fue la industria, dejando atrás la agricultura.




 La industrialización impulsó también el trabajo de mujeres y niños de muy corta edad (6-7) años, pues si antes en muchos oficios la fuerza del trabajador era un factor clave, ahora la fuerza la realizan las máquinas. Los empresarios fomentaron el trabajo infantil y femenino porque mujeres y niños recibían salarios dos y tres veces inferiores a los de los hombres. Los niños fueron empleados en la industria textil, en las minas y en la industria siderúrgica: hasta el principio del siglo XX no hubo normas que regulasen el empleo infantil.         

La mano de obra en la industria textil era mayoritariamente femenina. 
Las familias que residían en la colonia se comprometían a enviar todos los brazos disponibles a trabajar en la fábrica. La iniciación laboral se producía a muy temprana edad, hasta que la legislación social a principios del siglo XX estableció la edad mínima de catorce años. En los chicos pasaba por el aprendizaje de un oficio: tejedor, hilandero, contramaestre, cerrajero, carpintero, etc., Mientras que en el caso de las chicas se iniciaban como ayudantes o en la preparación, y generalmente antes de los dieciocho años ya eran mecheras, hilanderas o tejedoras, finalizando así sus posibilidades de promoción laboral. En los primeros tiempos, las colonias adoptaron formas de ayuda mutua y solidaridad, como eran las hermandades o sociedades de socorro, que a cambio de una módica cuota garantizaban asistencia médica y subsidios por enfermedad, invalidez y muerte. A primeros de siglo XX, el desarrollo de la legislación laboral y social hizo que las colonias progresivamente ofrecieran dispensario y asistencia médica regular. Las grandes colonias contrataron médicos residentes, mientras que las más pequeñas un médico de las cercanías pasaba consulta uno o dos días a la semana. Las colonias eran autosuficientes. La cooperativa y/o el economato permitían que las familias obreras consiguiesen los alimentos y los bienes necesarios para vivir, disponían también de una cocina comunitaria. Las escuelas se fundan desde la puesta en funcionamiento de las fábricas. En las grandes colonias se hacían clases nocturnas para hombres. La diversión también estaba presente, con la existencia de un café y con la organización de actividades diversas.  Las actividades culturales tienen dos puntos claros: el canto y el teatro que en las grandes colonias se completa con la construcción de una biblioteca. El tiempo libre masculino pasaba por el café y el casino y el femenino por las discusiones en las calles y plazas las noches de verano. La vida religiosa era rellena de actos litúrgicos y sacramentales. Muchas de estas iglesias son centenarias y logran la categoría de parroquias. Las fiestas mayores daban a las colonias la cohesión de un pueblo. También había actos oficiales
 Las colonias constituían un auténtico microcosmos social más o menos cerrado en sí mismo. El control del fabricante, ayudado por el cura, el maestro de escuela y el director de la fábrica, abarcaba todos los ámbitos de socialización de la persona: educación, trabajo, ocio, religiosidad y familia. 

                           

En los primeros tiempos, los habitantes de las colonias provenían de la campiña cercana, con los años venían de toda parte de España.


 


Los habitantes de las colonias



En los primeros tiempos, los habitantes de las colonias provenían de la campiña cercana, pero también de comarcas agrícolas en crisis del campo de Tarragona, del campo leridano, de la franja de Poniente, e incluso de la zona fronteriza de Aragón y Valencia, a los que se añadieron los de Murcia y Almería en las décadas de 1950 y 1960. Cada colonia creó su red de reclutamiento que dar trabajo a parientes, vecinos, amigos de lugares concretos de la geografía española, en especial del sur de España, pero también de León y Galicia, que no se detuvo hasta el ‘llegada de la crisis del año 1973.                                                     







                                 

                                 Colonia Güell  




             
La conflictividad laboral   



Las colonias se han considerado un oasis de paz social dentro de la alta conflictividad de la industria catalana, pero en los primeros tiempos, a finales del siglo XIX, fueron escenario de grandes huelgas. En l’Alt Llobregat, el fin de la conflictividad hay que fijarse después de la gran huelga del textil de Manresa y la cuenca del Llobregat del año 1890, que finalizó con despidos masivos, listas negras y más de 600 obreros lanzados al pacto del hambre por los fabricantes. El Ter, una gran agitación recorrió la cuenca fabril los años 1891 y 1901, en contra de la generalización de las modernas continuas de hilar que, comandadas por mujeres, dejaban sin trabajo los hombres.



Después de los grandes conflictos laborales de finales de siglo XIX, las colonias fueron un remanso de paz social. La Semana Trágica (1909) y la huelga general de 1917 tuvieron un escaso eco. Sólo el conflictivo año de 1919, en medio de un período de grandes reivindicaciones sindicales en Cataluña, que acabó con el gran cierre patronal de 1919-1920, supuso el estallido de importantes conflictos laborales en una parte de las colonias. De nuevo no hubo grandes conflictos sociales hasta los años de la II República, con el levantamiento armado anarquista de los mineros de Fígols el mes de enero de 1932, contra las malas condiciones de vida y trabajo. La llegada del franquismo supuso el retorno a la paz social, que no fue rota hasta la democracia, cuando las crisis continuas del textil llevaron alguna tímida protesta entre regulaciones de empleo y cierres empresariales.






Un modelo urbanístico singular


La construcción de las colonias industriales participa de dinámicas comunes: el fenómeno fabril y la concentración urbana. Los protagonistas y su bagaje cultural son bien diferentes. Las opciones de la colonia van ligadas a la diferente naturaleza de los constructores. Analizaremos dos ejemplos: la colonia modélica (los Güell) y la colonia  anónima (los Viladomau).

Eusebio Güell inicia las obras de su colonia en 1880 y se proyecta en el despacho de Antonio Gaudí. Tenemos como protagonistas el industrial con experiencia, fortuna consolidada, ilustración y filantropía y el mejor arquitecto capaz de formalizar su razonable utopía. La aportación de los Güell consiste en la toma de conciencia del diseño urbano como instrumento de control social. La amenaza de la violencia obrera se resuelve en un proyecto urbano concreto: baja densidad, calidad ambiental, servicios urbanos y alejamiento de la fábrica. Hay que integrar al trabajador en los beneficios del sistema, aumentar su nivel de vida, establecer formas de promoción social y educarlos en la moral del rendimiento y el orden. A diferencia de las colonias de río la colonia Güell parte de unos objetivos claros y una imagen previa del resultado final.

La fábrica de la colonia Güell comienza a funcionar en 1891 y se inicia la construcción de las viviendas.

Tomás Viladomau Bertran encarna el industrial de raíz montañera entroncado en el gremio y las formas precapitalistas del textil rural. Aprende el oficio de su padre, engrandece el negocio heredado y se suma al proceso de perfeccionamiento de la actividad. Cuando con 59 años decide afrontar el reto de la colonia, es un hombre experimentado que conoce todas las variantes de su oficio.

La actividad de Tomás Viladomau se localiza entre el Bages y el Berguedà. El fabricante de interior edifica una fábrica de río que con el tiempo se constituye en colonia. No hay proyecto previo ni arquitectos, pero si maestros de obras con capacidad técnica suficiente para resolver la construcción de grandes contenedores.



Entre estos dos modelos extremos encaja todo el conjunto de colonias de Cataluña, Las fábricas de pisos, el modelo más generalizado, son edificios de dos o tres pisos con buhardillas. La repetición de ventanas nada más se rompe con la torreta del montacargas y la verticalidad de la chimenea.

No es hasta finales del siglo XIX en que los arquitectos comienzan a dirigir obras en las colonias. Las viviendas se construyen siguiendo dos modelos genéricos: las casas unifamiliares y las viviendas plurifamiliares.

En la cuenca del Ter destaca la colonia de Borgonyà que se comenzó a construir en 1890. Las colonias catalanes son de dimensiones moderadas. La colonia Sedó destaca por ser una de las más grandes de Cataluña y el elemento más característico es la conducción que va desde la esclusa del Cairat hasta la colonia.

Destacan el gran número de edificios industriales y las dimensiones de la colonia obrera: 1800 trabajadores, 3000 habitantes y la turbina más potente de su tiempo. La colonia contaba con servicio de bomberos, brigada de albañiles, enfermería, fábrica de carburo de calcio, laboratorio y talleres propios de electricidad, cerrajería, pintura y carpintería.



Las iglesias, generalmente construidas en estilo historicista, neogótico o neorrománico, son uno de los grandes valores artísticos y patrimoniales de las colonias. La iglesia se acostumbraba a levantar en un punto bien visible del recinto ya que constituía uno de los espacios centrales de la vida cotidiana. El domingo era obligada la asistencia a la misa de la mañana para ser bien visto socialmente, antes de bailar sardanas o tomar un aperitivo. Los oficios religiosos solemnes eran frecuentes a lo largo del calendario festivo anual.


Crisis económica de  1973, el cierre de las colonias





La crisis del petróleo del año 1973 representó sobre la economía catalana afectó especialmente a los sectores industriales más tradicionales, como el textil, la minería y la construcción, que constituían el grueso de las actividades de las colonias. Los cierres empresariales supusieron una crisis de identidad por la caída económica y demográfica que significó la pérdida de miles de puestos de trabajo. En la actualidad, tanto la sociedad civil como la administración pública son conscientes de la necesidad de conservación del patrimonio de las colonias, que se han convertido en núcleos receptores de turismo industrial y cultural. Más allá de la protección del patrimonio, las colonias tienen planteadas situaciones diversas, en parte preocupantes, como la integración con los pueblos, la mejora de los servicios y equipamientos, la accesibilidad y el transporte público, la reutilización de los viejos espacios industriales, la conservación natural del valle fluvial como atractivo turístico y la promoción económica y turística sostenible.



La revalorización del patrimonio y la planificación impulsada desde la red de museos de la Ciencia y la Técnica con experiencias exitosas, como la del Museo de las Minas de Cercs, el Museo de la Colonia Vidal, o el Museo Industrial del Ter, explican la existencia de un sentimiento identitario i d’orgull entre la población de las colonias y los antiguos trabajadores, que ha creado la necesidad de proteger el patrimonio y ordenar los nuevos usos urbanísticos por parte de la administración pública. En la actualidad, el Departamento de Política Territorial y Obras Públicas tiene en fase de elaboración el Plan Director Urbanístico del Ter y está vigente el Plan Director de las Colonias del Llobregat, aprobado el año 2007.





Museos y colonias textiles que se pueden visitar



                                           
La rica tradición industrial de la cuenca del Ter cuenta con un centro de interpretación en el Museu Industrial del Ter. En sus salas encontraremos máquinas algodoneras, turbinas, sótanos y canales que alimentaban los embarrados que impulsaban las cardas y continuas de hilar .El Museu Industrial del Ter dispone de un Centro de Documentación especializado en Historia Industrial, medioambiente y cuencas fluviales.
Can Sanglas de Manlleu Passeig del Ter, s/n 08560 Manlleu (Osona)
Tel. 93 851 51 76 - Fax. 93 851 27 35

mit@mitmanlleu.org
www.mitmanlleu.org
                                                         




La visita a la Colònia Vidal de Puig-reig nos permite ver la turbina y la maquina de vapor En la nave de los telares se muestra la maquinaria textil más significativa del proceso de transformación del algodón: las continuas de hilar los telares de garrot. De la colonia obrera se visita un piso obrero, la escuela, la biblioteca, el cine, la iglesia, la pescadería, las duchas y los lavaderos.

Carretera C-16, Km. 78 08692 Puig-Reig (Berguedà)
Tel. 93 829 04 58 - Fax. 93 838 04 93

museu@museucoloniavidal.org
http://www.museucoloniavidal.org
    
                                                        

 
La Colonia Sedó, situada en el término municipal de Esparraguera, al margen derecho del río Llobregat, se distingue de otras colonias algodoneras por sus importantes dimensiones y por el uso de un sistema hidráulico que aprovechaba al máximo la energía del agua.

La turbina, de 1.400 CV, que daba la energía necesaria a las secciones de hilatura y tisaje de la fábrica, era la más grande construida en España. Realizada totalmente de hierro fundido, sus dimensiones eran proporcionales al caudal y a la fuerza del salto del agua. Hoy, en la sala de la turbina, se puede ver la maqueta de la colonia dónde se explica su historia a través de un montaje de luz y sonido, y la turbina, dónde dentro el tubo de conducción del agua se proyecta un audiovisual tridimensional. La visita completa con una explicación del sistema energético que incluye el sótano de la primera turbina.

Un paseo por la colonia nos puede permitir descubrir la vida social y el proceso productivo de una colonia industrial.

Contínues, s/n.
Àrea Industrial Can Sedó

08292 Esparreguera
(Baix Llobregat)
Tel. 93 736 89 66


info.mnactec@gencat.cat

 

Las colonias textiles del Llobregat

En la comarca del Bages, Berguedá, las colonias textiles del Llobregat que se pueden visitar son: La Rabeia, Colonia Soldevila, Cal Forcada, L’Ametlla de Merola, Cal Riera, Cal Vidal, Cal Marçal, Cal Pons, Cal Casas, Cal Prat, El Guixaró, Viladomiu Nou, Viladomiu Vell, Cal Bassacs, Cal Metre, La Plana, Cal Rosal, Ametlla de Casserres.


La Colonia Güell

La Colonia Güell es uno de los más grandes legados arquitectónico-urbanísticos en nuestro país. Construida en el último decenio del siglo XIX, está compuesta por el recinto fabril, el recinto residencial y la Cripta Gaudí, una de las obras más representativas de Antoni Gaudí. Todo el conjunto está declarado Conjunto Histórico-Artístico de interés. De sus edificios destacan tanto la amplitud como su belleza formal y simplicidad de volúmenes y formas.
                                                      






                               






   














5 comentarios:

  1. Hola, en la provincia de Alicante contamos con un ejemplo de colonia industrial que sigue el modelo de estas colonias catalana, la colonia de Santa Eulalia. Os invito a descubrirla en www.museodelavilladesax.wodpress.com

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  2. En este enlace hay información e imágenes (algunas en 360º) de la Colonia Güell: http://josepmrodes.cat/colonia-guell/

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  3. Parece mentira, a día de hoy le obligaran a alguien a trabajar 14 horas y se consideraría casi un crimen.
    Cuando leo cosas así me recuerda la película en busca del fuego, y el momento de felicidad que al final tiene esa persona, nada inferior al sentimiento de felicidad máxima que puede tener cualquier persona a día de hoy.
    Si nos olvidamos de dónde venimos, nos podemos perder por el camino.

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